La sandía, aparte de destacar por su contenido en agua o su tamaño, contiene más licopeno (antioxidante) que el tomate, esta sustancia está presente en los frutos de pulpa roja.
Resulta perfecta para hidratarse y refrescarse, su bajo contenido calórico la hace perfecta en cualquier dieta!
SANDÍA
El fruto más típico del huerto de verano requiere un clima caluroso y riegos abundantes, ya que está compuesta en un 95% de agua. Necesita una exposición soleada, aireada y amplia para crecer bien.
Cultivo:
La siembra la realizaremos en marzo/abril en semillero protegido, en mayo directamente en el suelo. El marco de plantación es aproximadamente 1mx1m. Si ponemos plantones enraizados esperaremos a mayo para el trasplante. Le gusta el suelo mullido, por lo que en las etapas iniciales del cultivo haremos escardas regulares para mantener el terreno fresco y libre de hierbas.
Recolección:
Tendremos nuestras primeras sandías a los tres meses, aproximadamente, de la plantación.
Asociaciones:
No crece bien al lado de otras cucurbitáceas, pero podemos aprovechar el espacio intercalando con judías de mata alta o con plantas de ciclo corto como lechugas, escarolas, rabanitos o espinacas.
Cuidados:
A menudo se hacen pinzados (primero la rama principal, después las laterales) para acortar el ciclo productivo o aumentar el número de frutos. Al contrario que el melón, la sandía sí requiere riegos copiosos y regulares (su contenido en agua es del 95%!) Cuándo podemos recolectar? un truco es observar cuándo las dos hojuelas redonditas, situadas en la unión con la rama de la planta, se secan, aunque podemos probar suerte con los típicos golpecitos: si suena hueco y resonante es que está a punto!
Plagas y enfermedades más comunes:
Como todas las cucurbitáceas, es sensible a enfermedades criptogámicas relacionadas con el exceso de humedad. Prevenimos con soluciones de yogur y teniendo cuidado al regar sin mojar la parte aérea o el cuello de la planta.