JUDÍAS
Estas legumbres, ya sean tiernas o secas, son muy populares y apreciadas en la cocina.
Hay variedades trepadoras y de mata baja, de vaina plana o cilíndrica y de distintos colores. Requiere exposición soleada y al abrigo de los vientos.
Cultivo:
Es un cultivo delicado en el trasplante, si sembramos directamente en el bancal podremos mezclar variedades y escalonar la producción sembrando de abril a junio cada dos o tres semanas, unas tres semillas por hoyo. Su germinación es muy rápida y su cultivo es sencillo.
Recolección:
A los dos meses de la siembra podemos cosechar, cada dos o tres días, las judías tiernas. Para recolectarlas secas es mejor hacerlo de una vez y esperar a que estén totalmente secas las vainas.
Asociaciones:
Para aprovechar el espacio alternaremos con especies de porte rastrero como calabacines, pepinos o incluso berenjenas. Si las sembramos junto al maíz trepará por éste de forma natural, sin restar espacio en el huerto. No conviene cultivarlas junto a ajos o cebollas.
Cuidados:
Las judías no sólo no necesitan abonado sino que además nitrifican el suelo gracias a las bacterias que se asocian con sus raíces.
El riego debe ser moderado, si les falta agua las vainas se endurecen y se hacen más fibrosas.
Las variedades de mata alta o de enrame suelen entutorarse con cañas dispuestas en forma piramidal y reforzados con otras transversales. Debido a su frágil y superficial sistema radical, evitaremos las escardas cuando la planta sea grande.
Plagas y enfermedades más comunes:
Es habitual el ataque de pulgón cuando hay un exceso de abono. El jabón potásico nos ayudará a eliminarlos. También nos encontraremos en la época más seca con ataques de araña roja. Podemos prevenirlo con decocciones de cola de caballo.