¿Sabías que existen mas de siete mil variedades de tomate?
Cualquiera de ellas te aporta un extra de licopeno, u poderoso antioxidante presente en las frutas rojas (porque el tomate es una fruta, según la ciencia botánica).
Crudo o cocinado, es un buen representante de la dieta mediterránea.
TOMATES
El fruto más típico del huerto de verano requiere un clima caluroso y riegos abundantes. Se cultiva como planta anual. Necesita una exposición soleada, aireada y amplia para crecer bien.
Cultivo:
La siembra la realizaremos en enero/febrero en semillero protegido, en mayo directamente en el suelo. El marco de plantación es aproximadamente 0,5mx0,7m.
Si ponemos plantones enraizados esperaremos a mayo para el trasplante. Le gusta el suelo mullido, por lo que en las etapas iniciales del cultivo haremos escardas regulares para mantener el terreno fresco y libre de hierbas.
Recolección:
Tendremos los primeros tomates listos para recoger a los dos meses aproximadamente después del trasplante.
Asociaciones:
Podemos aprovechar el espacio intercalando con plantas de ciclo corto como lechugas, escarolas, rabanitos o espinacas. Crecen mejor con albahaca, perejil, cebollas o ajos cerca. No se lleva bien con los pepinos.
Cuidados:
Es un cultivo muy exigente en nutrientes, por lo que agradecerá un aporte de humus o un suelo precedido con cultivo de abono verde. También exigente en agua, si es irregular se rajarán los frutos y perjudicará la floración y el cuajado. Suele ser necesario el entutorado para que crezca erguida y soporte el peso de los frutos.
Plagas y enfermedades más comunes:
Es muy sensible a enfermedades criptogámicas como el mildiu, que produce manchas pardas en hojas y tallos y llega a secar la planta, así como al ataque de araña roja en climas cálidos con poca humedad ambiental. Es importante prevenir con cobre y cola de caballo de forma habitual para no perder la cosecha.
Otro método preventivo consistirá en no mojar la parte aérea y mantenerla ventilada quitándole los brotes laterales secundarios.